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Palacio Consistorial de Santiago
Información:
Al cumplimiento en Santiago de la normativa colonial que disponía el emplazamiento del cabildo en la Plaza de Armas es testimoniado por varias fuentes. El grabado con el título “Vista de la Plaza Mayor de la ciudad de Santiago de los Caballeros”, impreso a principios del siglo XIX por la casa litográfica Juliotte de la ciudad francesa de Tours, nos muestra en el entorno de la plaza – el actual parque Duarte – y junto a la iglesia parroquial – en una composición evidentemente desordenada – un inmueble edilicio de dos plantas, con techo a cuatro aguas, fachada compuesta por un balcón corrido en la segunda planta y frontón con escalera de acceso lateral, sostenido por columnas. Este edificio pudo acaso haber sido el mismo que Gaspar de Arredondo y Pichardo, en su vívido testimonio sobre la invasión haitiana de 1805, llama “casa capitular” (y también Vivac o Vivaque), cuyos arcos – donde fueron colgados los regidores del Ayuntamiento- le valieron el apelativo de “Los Portales”, nombre que también asumió la calle sobre la que se encontraba (la actual Benito Monción). Su ubicación exacta – en un extremo de la plaza- la brinda una certificación de Juan del Monte y Tapia, comandante de armas de Santiago, de fecha 10 de febrero de 1773, en la que consta que en 1761 el capitán José Antonio Pichardo costeó “un Tablado de Madera a modo de Balcín en la frente [sic] de su Casa hasta la esquina del Cabildo”, para demostrar su lealtad al Rey de España. No es de dudar que esa edificación colonial fuese destruida por el terremoto de 1842, si nos atenemos al testimonio de David Dixon Porter, de que en aquella ocasión, “toda la ciudad, en un segundo, fue reducida a una masa de ruinas”. El inmueble que le sustituiría sería a su vez consumido en el incendio del 6 de septiembre de 1863. A partir de entonces, el Ayuntamiento quedó despojado de una sede propia. Se conoce que en 1874 era albergado en un local alquilado, sin dudas la casa de la esquina de las calles de La Barranca y de la Cuesta Blanca (actuales Duarte y Boy Scout) indicada como su domicilio en 1875. Aunque en este último año se hicieron “diligencias” para construir una casa consistorial, en 1881 seguía en una casa alquilada a M. García, con toda seguridad el “rancho de yaguas” que un año después se indicaba como el “indigno albergue del Municipio de Santiago”. En 1884, el Ayuntamiento asumió como una de sus prioridades la construcción de una casa consistorial, requiriéndole al señor Julio J. Julia la presentación de una propuesta para erigirla en “el solar perteneciente a esta Corporación en la Plaza de Armas” – el mismo de su sede colonial - con idénticas características a la de Puerto Plata. Al parecer este requerimiento no fue satisfecho, pues en 1885 acordó recibir nuevos proyectos. A este llamado respondieron los ingenieros Lawson B. Bidwell y Gross con sendos planos. La concesión del 50% de los derechos de patente causados en la localidad, otorgada mediante decreto del Poder Ejecutivo y la autorización del Congreso Nacional para tomar un empréstito de doce mil pesos fuertes, aunque soportes fundamentales para viabilizar el interés municipal, no pasaron de ser medidas bien intencionadas para llevar adelante la obra. En 1889 fue aprobada también sin mayores consecuencias la moción del regidor Sebastián Emilio Valverde de tomar un empréstito de catorce mil pesos al 1% anual y destinar de ellos doce mil pesos para la casa consistorial y dos mil pesos para un matadero. En 1890 volvió a abrirse un nuevo concurso público, recibiéndose planos y un presupuesto del maestro Onofre de Lora. La onerosa condición de su proyecto – la construcción de un Palacio Consistorial a cambio de la cesión de la administración del Mercado Público durante 19 años- llevó a que fuera rechazado. Un cuarto plano lo presentaría el puertorriqueño Lorenzo Casanova en 1892, acaso obedeciendo a la libertad de contratación que al fin ya indicado concedió el Poder Ejecutivo en 1891. La importante mejora pública fue reiterado objeto de atención en 1893, cuando, aprobada su construcción, la Sala Capitular autorizó a tomar un préstamo al señor Cosme Batlle por la suma de doce mil pesos al 1% de interés mensual. El contrato de dicha operación fue firmado en diciembre de 1893, fecha en la que también el ingeniero belga Luis Bogaert, quien había trabajado en la construcción del Ferrocarril Central Dominicano, sometió un nuevo diseño a una comisión municipal. Los fondos de Batlle se recibieron en enero de 1894, pero cuatro meses después hubo de solicitarse - y se obtuvo autorización del Congreso Nacional para un nuevo empréstito de veinte mil pesos, al considerarse que los primeros serían insuficientes para una obra que debía “guardar relación con el grado de cultura que alcanza esta población”. En junio de 1894 se resolvió nombrar en comisión al síndico procurador José María Benedicto y al abogado municipal para estudiar las condiciones bajo las cuales se llevarían a cabo los trabajos de erección del que sería “Palacio Consistorial”. Estos se iniciaron en octubre del mismo año, cuando se escogió a Bogaert como director de la obra y se designó una Junta de Fábrica para su vigilancia. En el momento en que se abrían zanjas para el edificio, quedó al descubierto una interesante revelación: “uno o varios esqueletos” con restos de insignias masónicas se encontraron contiguos a un inmueble colindante, propiedad de la familia Valerio. Se supuso entonces que correspondían a víctimas del “último terremoto” que afectó la ciudad – el de 1842- pues según la tradición, aquel ocurrió mientras los masones celebraban una tenida en su logia instalada en el “edificio público Los Portales”, que se erigía como dijimos en ese mismo lugar. A principios de mayo de 1895 ya había sido concluida la primera planta, pero un mes después las labores fueron suspendidas hasta enero de 1896, por la falta de materiales importados. Dos meses después, en el puerto de Sánchez, un vapor alemán desmontaba las elegantes columnas en hierro de su segundo nivel, para las que el artista Francisco Fernández Pérez había modelado ornamentales capiteles corintios en yeso. La fábrica tocó a su término en noviembre del mismo año, restando a esa fecha “algunos detalles”, como el mobiliario, que sería recibido desde Estados Unidos el mes siguiente. Su inauguración debió esperar el 15 de agosto de 1897, cuando el Presidente Heureaux presidió los actos conmemorativos de la Restauración de la República.
Teléfono:
(809) 971-2025
Dirección:
Calle del Sol, Santiago De Los Caballeros 51000
Links:
Facilities:
  • Baños
  • Parqueos
  • Aire Acondicionado

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